jueves, 10 de enero de 2008




MIENTRAS HACÍAN EL AMOR

A ella le gustaba que él le hablara mientras hacían el amor, que le susurrara palabras arrebatadoras mientras le lamía los lóbulos de las orejas, que le dijera con palabras sofocadas en el momento de correrse que la quería "más que a nadie en el mundo". Al principio fue así, pero poco a poco sus palabras empezaron a distanciarse en el tiempo, parecía como si se estuviera convirtiendo en un hacedor de silencios. Últimamente sólo era ella la que decía cosas.

Una noche haciendo el amor salió de su boca una palabra prohibida, el nombre de una mujer, y ella se sintió herida porque pensó en todos los silencios que acompañaban sus encuentros sexuales desde hacía tiempo.

Con el paso de los días, el volvió a hablar mientras hacían el amor para demostrarle que no pensaba en nadie y que aquel nombre no significaba nada. Se lanzó a la caza de frases nuevas, las componía en la calle o en la casa, duchándose, vistiéndose, comiendo, viendo la tele. Escuchó miles de canciones que hablaban de amor y escribió bonitas frases que servían para un montón de gente, pero también para él. Rebuscó entre sus libros de poesía todas las poesías que hablaran del amor y las aprendió de memoria. Así poco a poco consiguió un gran arsenal de fuegos artificiales.

Después haciendo el amor, mientras su verga arremetía contra su vientre, le musitaba "palabras de amor" que alternaba con obscenidades del tipo: "tómala entera" o "te voy a partir en dos" y así … él volvió a hablar mientras hacían el amor.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mi vida siempre ha sido una duda



Comenzar un blog, comenzar un libro, comenzar una historia inventada, dar vida a imágenes, describirlas y crearles una existencia pasada, unos recuerdos, unas vivencias, unas pocas alegrías y un montón de desastres, pequeños y grandes.
La primera fotografía soy yo hace pocos años. Mi vida en estos momentos consistía en subsistir, reducía mis horas a una continua lucha por sobrevivir, y el vino blanco se había convertido en mi mejor aliado en esta dura y fallida tarea.
La segunda fotografía corresponde a lo que yo llamo mi "etapa filosófica". Todavía podía andar varios kilómetros sin desfallecer. Mi entretenimiento consistía en "mirar pasar la vida". Había dejado atrás mujer e hijas. Mi "época feliz" como yo la llamo. Sí, hubo un tiempo en el que viví bajo un techo decente, y creé nuevas vidas y amé y me amaron. Pero ese tiempo queda ya muy lejos en mi memoria. Entonces aún no me consideraba un borracho. Bebía, pero no me pasaba sino muy accidentalmente. Como mucha gente, como todos.

Aquí tenéis una buena página de literatura

En esta segunda entrada, un vídeo de un borracho en plena faena.



Una entrada para quién quiera adentrarse en los caminos del conocimiento de esta lacra.

jueves, 15 de noviembre de 2007

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Aquí estoy. Derrotado un día más con la botella de calimocho (coca cola con vino peleón, Don Simón para más señas). Salí esta mañana dispuesto a todo. Para mí, todo es intentar mirar serenamente el paisaje, convertirme en un ojo que mira de forma neutra, sin deseo, los gestos y las maneras de los demás. Había decidido dejarme la barba hacía varios meses, ya no tenía dinero para seguir comprando cuchillas de afeitar. Me había puesto el pellizón de cuero que me había encontrado una mañana en la que andaba relativamente sobrio en la puerta de un antro de putas. No me quedaba mal y desde que había llegado el invierno no me lo quitaba ni para mear. Me embutí los pies con unas botas que me había regalado un tío al que había dejado manosear mis partes por encima del pantalón hacer ya años, cuando todavía mi presencia impresionaba a los maricones ricos que merodeaban por las calles adyacentes de la calle Serrano en busca de carnaza sexual.
Como te iba diciendo, salí esta mañana con la idea de convertirme por un día en el ojo de Nabokov.



Aquí tenéis un bonito vídeo de Platero y Tú: "Voy a acabar borracho"


Aquí estamos

Los dedos martilleando las teclas de colores, el humo elevándose por la fricción del movimiento continuo, el cubo de agua al lado para regular el calentón mecánico.
Por otro lado, el vaso corto relleno de trozos de hielo irregulares, el vodka lituano, el tequila mejicano, el ozu griego, la absenta francesa, el whiskey de Tennesse, el irlandés, el inglés, el orujo gallego, ... y cualquier elixir que pueda alterar mi estado de consciencia serán los compañeros que tendré en este viaje en el que hoy me embarco.